[1, 2, 3 para mí y todos mis "famigos"]

Puede que sea la edad o mi amor por las letras, pero a veces siento que hay palabras que se quedan cortas y entonces creamos nuevas para tratar de explicar esta realidad a la que nos enfrentamos.

Siempre he pensado que la familia es muy importante, es nuestro centro. Pero viajando por la vida también nos encontramos a personas que - gracias a las afinidades y disfuncionalidades - se convierten en familia, pues no siempre con la familia de sangre logramos tanta afinidad. Sin embargo, si la suerte nos sonríe, mamá, papá, hermanas, tíos, sobrinos se pueden hacer amigos.

Así he encontrado mamás, papás, hermanos y hermanas y amigos en mi familia.

Por eso aquí la propuesta de una nueva palabra que una a la familia y a los amigos, un nuevo concepto: famigo y famiga... ¡Se les quiere famigos!




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